lunes, 12 de junio de 2017

JOVELLANOS, EL PATRIOTA



Don Manuel Fernández Álvarez, cuya madre era de Cangas de Narcea, escribe una biografía emocionada de Jovellanos y uno, al leer esta biografía, siente una profunda pena por esa España que pudo ser y que no fue, por esa España de hombres que la querían de verdad, que en sus viajes iban tomando notas para mejorar su patria, que llevaban a España en su corazón y no en sus carteras. ¡Qué pena que aquella España culta, civilizada, con esperanzas se viera sustituida por una España cutre de camarillas con reinas cuasi analfabetas y monjes visionarios! Aquélla sí que hubiera sido mi España con el padre Feijoo y el padre Martín Sarmiento proclamando que se puede ser creyente, pero no ser un creyente de supersticiones; con una nobleza que se carteaba con Haydn y con  personajes que querían sacar a España de esa habitación oscura que fue el reinado de los Austrias menores. No hubo suerte y ganó la oscuridad a la luz. El psalmo que aparece en el escudo de la Universidad de Oxford, Deus illuminatio mea et salus mea, fue picado con saña por piquetas reaccionarias . Luego vendría el siglo XIX con tantas guerras y el XX y el XXI y ahí está nuestra España, sin ilusión, sin ganas, sin esperanza. Fue una pena, pero ahí queda la obra de este gijonés que un día creyó en el amanecer de España.

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