lunes, 31 de diciembre de 2018

LOS PIANISTAS DEL OTRO MUNDO: WILHEM KEMPFF



He terminado ayer de oír esa maravilla que es la obra completa de Schumann interpretada por Wilhem Kempff, ese pianista y compositor alemán que tocaba a Beethoven, pero que no se olvidó nunca de Schubert, Schumann o Chopin. Es más, grabó las obras completas de estos compositores además de obras de Liszt, Brahms o Bach. Su manera de tocar era “religiosa” y, cuando se escucha su Schumann,  se escuchan oraciones al piano. En las Waldszenen, Kempff te mete en los claros del bosque y en los Kinderszenen juegas con los niños y sueñas con ellos. Os podría hablar de la Sonata nº 2, de la Kreisleriana o de las Piezas nocturnas en las que el arte del pianista de Jüteborg hacía que las partituras se elevaran hasta los cielos de la música. Lo curioso es que este alemán sabio y culto no tocó en Londres hasta 1951, cuando ya contaba con cincuenta y seis años; a Nueva York no “llegó” hasta 1964, con sesenta y nueve años. Estuvo tocando toda su vida y pasó su vejez en Positano a donde peregrinaban los discípulos para escuchar al maestro. Ya no quedan pianistas como éstos, pero gracias a los discos podemos seguir disfrutando de estos pianistas de “otro mundo”.

DON LUIS SEGALÁ Y ESTALELLA




En los años por los que yo estudiaba en Madrid, allá por los años ochenta del siglo pasado, las traducciones de la Ilíada que teníamos a mano eran dos: la de José Alsina en los Clásicos Planeta y la de Segalá en Austral. Andaba también la de Emiliano Aguado en Edaf y creo que poco más porque García Calvo no había terminado la suya en verso y Emilio Crespo Güemes no había terminado tampoco la suya. Quedaban estas dos grandes traducciones que nos reservaba el siglo XXI y, recuerdo ahora,  que sí que estaba la de López  Eire que debió de salir por el año 1989, es decir, aun año antes de que acabáramos la carrera la gente de la promoción 1985-1990. Pues sobre esto quisiera contaros una anécdota.

         Resulta que mi buen amigo Vicente Calvo, profesor en la Rey Juan Carlos en el día de hoy, le pidió a los reyes una traducción de la Ilíada y los Reyes,  que, poco versados,  según el parecer de aquellos estudiantes imberbes que éramos, le trajeron la de Segalá. Recuerdo cómo mi buen amigo se quejaba de que le habían traído “ la traducción de Segalá” a la que considerábamos una mala traducción.

         Han pasado los años y la  opinión mía sobre esta traducción- la de Vicente Calvo la desconozco, pero ya le preguntaré- ha cambiado sustancialmente: la traducción de Segalá es magnífica, ajustada la texto y con un castellano bellísimo porque  no porque se tenga como lengua materna el catalán hay que desconocer el castellano. García Gual  - no hace mucho lo leía, lo alaba sin remilgos.

         Segalá y Estallella era barcelonés, amigo de Prat de la Riba y profesor en Sevilla y en Barcelona. Los de Esquerra Republicana seguro que ni lo han leído, pero les convendría tomar ejemplo.

EL HOMBRE SIN ATRIBUTOS



Han sido dos meses de ardua lectura en varios lugares y llevando los dos tomos de la obra cargada en mi mochila. Ha sido dos meses en los que he mezclado otras lecturas, pero han sido dos meses conviviendo con Robert Musil y sus personajes. Han sido dos meses habitando en Kakania con generales, con pintores, con esa pareja de enamorados tan peculiar en la historia de la literatura pues son hermanos;  han sido dos meses en que el texto se me enfrentaba y he tenido que luchar contra él con mucha paciencia porque Musil entra en terrenos complicados. Pero puedo decir con satisfacción que he leído El hombre sin atributos, esa obra fundamental de la literatura del siglo XX; esa obra que nos leva a la mejor literatura en lengua alemana, a esa literatura difícil, pero tan hermosa que te engancha a ella. Mientras la leía pensaba en el ímprobo trabajo del traductor, en la dificultad que tiene esa obra en su alemán original tal como se puede ver en la dificultad que, aún en castellano, tiene para el lector. Una maravilla necesaria como los cuartetos de Shostakovich.

sábado, 29 de diciembre de 2018

EL CORAZÓN SECRETO DE ELÍAS CANETTI



Hay palabras que te llegan  a lo más profundo del corazón. Elías Canetti, nuestro querido Canetti, dice unas palabras lapidarias en la página 15 de El corazón secreto del reloj:

Que Dios haya muerto o no: es imposible no hablar de él, que ha estado ahí tanto tiempo.

Y es verdad, maestro Canetti, que Dios ha estado y está presente en nuestra cultura occidental y que el arte sería otro sin Él; y, si decimos el arte, también podemos decir la poesía o la música.

En una línea y media, Canetti dice más que muchos en un libro entero. Ahí se ve lo que es ser un maestro.

BOECIO EN BOECILLO



Severino Boecio es un autor romano ya del siglo V después de Cristo cuya importancia es mucha. Su Consolatio philosophiae, compuesta en la cárcel al igual que santo Tomás Moro, es una obra clave como puente de unión entre el saber grecorromano y las escuelas monacales en donde se impartía el trívium y el quadrivium. De Boecio arrancan los grandes escolásticos cuya cabeza más conspicua es Santo Tomás de Aquino. Pero es que además de entregar a los escolásticos la terminología, los conceptos y el método de trabajo,  su Consolación de la filosofía ha sido durante muchos años, al lado de libros como la Biblia, los de Séneca o los de Marco Aurelio y el Kempis, el gran libro de meditación de monjes, príncipes y gente de la literatura. Boecio viene de un verbo griego que significa ayudar y eso es lo que ha hecho Boecio durante siglos: ayudar a quien necesitaba sus reflexiones que recoge de la Filosofía, esa señora que se le aparece en la cárcel. Un libro fundamental en la historia de la Filosofía.

KARMELO C. IRIBARREN, MI GRAN POETA



De locos sería el que yo me pusiera  a tratar aquí de la poesía de Karmelo C. Iribarren cuando mentes tan preclaras de la literatura como Túa Blesa ya lo han hecho. ¿Qué podría yo, en mi humildad de lector, aportar a lo que sesudos catedráticos han dicho ya sobre este poeta donostiarra que tan y tan merecidamente triunfa? Poca cosa; sin embargo, sí que quiero decir lo que he sentido al leer Seguro que esta historia te suena, su poesía desde 1985 al 2015, es decir, treinta años de palabra poética. Vamos con ello:

En primer lugar, decir que Iribarren centra su poesía en un paisaje urbano en donde no faltan las autopistas, los autobuses, los moteles y la ciudad en general. Esta ciudad suponemos que es Donostia, pero podría ser una ciudad norteamericana porque se ve a la legua que Carmelo ha leído a los americanos y los ha leído con aprovechamiento, tal y como nos decían los frailes del sagrado Corazón. No aparece para nada el paisaje rural guipuzcoano y todo es urbanita al cien por cien.

En segundo lugar, Karmelo escribe de manera sencilla (¡Ojo con la sencillez que a veces es más compleja que la complejidad), con palabras de la calle, (cuenta que le dijo Celaya que no utilizara palabras que tuviera que buscar en el diccionario) y con un verso claro por lo que cualquier lector de prosa, no habituado a la poesía, puede leerlo sin dificultad. Nada de poemas crípticos.

En tercer lugar, Iribarren usa esa técnica milenaria del epigrama: dejar el final como un latigazo o una picadura de avispa. Así en Marcial, antes en Catulo y en todos los grandes epigramistas que en el mundo han sido.

En cuarto lugar, Karmelo se construye un personaje poético rentable que no sé si es él mismo o disfraza su yo de tío duro, pero que, a poco que se le hurgue, se le nota un corazón tierno. Ya lo dijo un santo de Roma que no se debía llevar el corazón ebn la mano.

         Deciros que hay poemas de Iribarren que siento no haber escrito porque son verdaderamente geniales. Personalmente, los que más me gustan son aquellos en los que el tipo duro se pone tierno y nos habla de su chapa del KAS, de su relación con el viento, con la lluvia, de su paraguas roto, de esas estaciones abandonadas que se parecen a sí mismo, de ese tren al que lo ilumina el amor de su chica, en fin, tantos poemas que he señalado en el libro porque son realmente muy buenos.

         Por último, decir que la fama de Karmelo Caballero Iribarren es justa y merecida. Estamos ante un poeta de valía que escribe en las antípodas de mi manera de escribir, pero que,  o quizás por eso, no dejo de admirar y disfrutar.

         Si un día regreso a Donostia, ya nos veremos por allí. Le invito a usted, señor Iribarren, a unos txiquitos en Alkalde, allí donde mi abuelo Luis, en los años cuarenta, disfrutaba de aquellos bocadillitos de jamón que eran únicos en el mundo. Por cierto, la última vez que estuve en su ciudad, tuve la desgracia de comprobar que el Alkalde que conocí con mi abuelo en los ochenta ya no es el mismo. Ah, se me olvidaba:  zorionak eta urte berri on.

miércoles, 26 de diciembre de 2018

ÁNGELA ÁLVAREZ SÁEZ Y FRIDA KAHLO



No conocía de nada a Ángela Álvarez Sáez, pero, a través de Internet, he sabido de ella y me he leído La columna rota, un libro editado por mi amigo Antonio Huerga, el semidiós de la movida madrileña. Tras su lectura, deciros que me ha gustado, pero que me ha tenido la poeta con la tableta en la mano buscando los cuadros de Frida Kahlo para relacionarlos con los poemas. Le diría a don Antonio que se gaste las perrucas y que prepare una edición en que vayan, en páginas confrontadas, los cuadros con los poemas. De verdad,  que el libro ganaría un montón. Como soy un tipo simpático, no te voy a cobrar nada por la idea, pero porque un amigo es un amigo, como dice el gran Paco Candela.

TEMPO DE PANXOLIÑAS




La palabra gallega panxoliña se refiere a un canto popular de Navidad. En ocasiones se confunde con villancico, pero éste último tiene una música más “culta” y más relacionada con los maestros de capilla catedralicios mientras que la panxoliña hunde sus raíces en la música popular. Su etimología es muy curiosa pues parece que procede de una deformación del himno litúrgico Pange lingua con la pronunciación eclesiática: pange lingua> panye lingua> panyoliña > pansoliña > panxoliña. Que me perdonen los puristas, pero no puedo escribir con este viejo ordenador con la notación fonética. Para primores, Galerías Pîquer. Estamos pues ahora no tempo das panxolñas y , si  saco a colación este tema,  se debe a que los músicos maravillosos del Cuarteto Quiroga, que llevan por el mundo el nombre de Manuel Quiroga - el gran violinista pontevedrés- , en su último disco, han recogido una panxoliña de 1829. Ya hablamos de ellos en la anterior entrada, pero son tan buenos que se merecen, como mínimo, dos.

WEBERN ANTE EL PRECIPICIO


Dice Cibrán Sierra, uno de los dos violines maravillosos del muy maravilloso Cuarteto Quiroga, que Antón Webern, cuando compuso su Langsamer Satz, se “asomó al embriagador precipicio donde sólo el vértigo del tiempo aguarda”. Bellísimas palabras de este gran músico que sitúa la posición de Webern con gran precisión. La expresividad lírica del Romanticismo, herencia de sus antepasados musicales, estaba llegando ya a su fin y Webern tenía que continuar por otros caminos que, por aquel entonces, estaban sin descubrir. El camino lo marcó el mismo Webern con su Opus 5, sus famosas Fünf Sätze für Streichquartett,  que fueron el principio de otra manera de entender la música que servirá de hontanar para músicos posteriores. El Cuarteto Quiroga, en su magnífico disco Statements, Declaraciones, graban ambas composiciones del músico austriaco y eso nos sirve de ejemplo inmejorable de lo que acabamos de decir. Pero ojo que la belleza requiere una gran hombría como decía don Antonio Gamoneda.

viernes, 14 de diciembre de 2018

EL BRILLO DE LOS DOCENTES


Qui autem docti fuerint, fulgebunt quasi splendor firmamenti: et qui ad iustitiam erudiunt multos, quasi stellae in perpetuas aeternitates. Este hermosísimo texto aparece en Daniel, 12.3 y traducido al castellano dice así: Mas aquellos que sabio fueren, relucirán como el esplendor del firmamento y los que a muchos enseñaron la justicia, lucirán por siempre como estrellas. Es un consuelo para docentes inocentes estas palabras. Quizás de nuestros caminos de tiza algo quede, si no tan brillante como profetiza Daniel, al menos , un simple recuerdo de nuestros alumnos. Con eso me conformo.

JUVENAL, VOTANTE DE VOX




Hacía tiempo que no leía a Juvenal y, al releer alguna de sus sátiras y recordar las otras, veo en este satírico romano el rechazo que tiene, “como romano de bien” por aquellos que él consideraba marginales, gentes que estaban “mancillando” la Roma eterna. Así, en sus sátiras, leemos sus quejas por la presencia de mauritanos en su barrio; sus lamentos porque los emigrantes invaden Roma y le “roban” sus derechos. ¡Hasta los homosexuales son objeto de las críticas del escritor que desea un regreso a la Roma de Augusto por aquello de que “con Augusto vivíamos mejor”! Este escritor, que era de Aquino, como más tarde Santo Tomás, adolecía de esa enfermedad que se manifiesta como rechazo al diferente, al distinto, al extranjero. Los inmigrantes vienen para quitarnos lo nuestro y, por tanto, construyamos una valla que les impida entrar; tampoco entiendo a los que no son como yo, hetero de toda la vida, que no hacen sino emponzoñar y emporcar mi barrio. Es, en definitiva, el miedo del ser humano  al  que  es distinto. Juvenal, de haber vivido en EEUU, hubiera votado sin problemas de conciencia a Trump o, si hubiera vivido en España, se habría hecho militante de Vox, como Fernando Sánchez Dragó, y hubiera predicado contra los moros, los negros y los sarasas. Como veis, el tiempo pasa, pero la mejora moral del ser humano es casi imperceptible. Hoy en día, muchos escribirían poemas como los de Juvenal, pero, por cobardía o por falsedad, se los guardan. Al escritor romano tenemos que agradecerle al menos su valentía por decir lo que piensa, pero, una vez expuesta su opinión, no podemos estar de acuerdo con él. Si los gobernantes romanos le hubieran escuchado, nosotros no estaríamos hablando en español y hablaríamos alguna lengua céltica. En el fondo, el miedo al diferente es el miedo a nosotros mismos.

viernes, 7 de diciembre de 2018

ARMINIO Y LA BATALLA DE TEUTOBURGO



Hay batallas que cambian el mundo y que hacen que éste sea muy distinto de lo que podría haber sido. Esta historia comienza en el año 16 o 17 antes de Cristo cuando nace un niño, hijo de un jefe querusco llamado Segimer. El niño fue bautizado con el nombre de Arminio y llegó a ser ciudadano romano. Con apenas veinte años, en el año 4 d.C., Arminio fue a luchar a la Panonia comandando un destacamento querusco dentro de las tropas auxiliares romanas que estaban compuestas por guerreros de las distintas provincias romanas. En el año 7. d.C., Arminio regresó a su Germania al lado de Varo. Augusto envió con Varo al joven querusco pensando que éste, puesto que era germano, ayudaría mucho al gobernador en la guerra y en los tratos con los germanos. Al principio, todo fue bien porque Arminio era como un hijo para Varo, sin embargo, viendo el joven querusco que los germanos se veían privados de la libertad, sintió la “llamada de la sangre” y empezó a tener relaciones con jefes de otras tribus germanas. El muchacho que había nacido en Germania pensó que era el momento de defender a su gente y derrotó a los romanos en la batalla de Teutoburgo. Varo perdió las águilas – era lo peor que le podía pasar a un imperator - y, según cuentan, cuando volvió a Roma, Augusto no hacía más que preguntarle de forma lastimera: “Varo, Varo, ¿qué me has hecho de mis legiones?”

         Decía al principio que Teutoburgo fue una de las batallas que cambiaron el mundo y la verdad es que hizo que hoy en Alemania se hable alemán y no una lengua latina como en Francia. La frontera del Rin se convirtió en una frontera lingüística que se ha mantenido hasta el día de hoy. Y todo por aquel joven querusco que se educó en Roma. Esta historia la recogió Porpora en su Germánico en Germania y Manfredi también nos cuenta la historia en uno de sus best – sellers. Esto os lo he contado con toda la humildad del mundo. Espero que lo comprendáis.


martes, 27 de noviembre de 2018

TEOFRASTO


La lectura de esa joya que el El testigo Oídor de mi Canetti me llevó a los Caracteres de Teofrasto, una obra que tenía en las trastiendas de mi lectura. Maravillosamente traducida por don Manuel Fernández Galiano y con dibujos de Mingote, Hereros, el madrileño de Potes, Esplandiu y Vicente, los Caracteres son una colección de tipos humanos en la que difícilmente no nos veremos retratados, Merece la pena y mucho leer esta versión vertida en pulcrísimo castellano por el gran filólogo que fue Galiano. Ahí os dejo la recomendación luego no digáis que no os he avisado.

EL REPELENTE DE INSECTOS DE AULO GELIO


Siempre había tenido un punto de rechazo por Aulo Gelio pues, como   Macrobio, - al que tendré que llegarme algún día para librarme de prejuicios-,  me había parecido este autor de la romanidad tardía un pesado recopilador de anécdotas sin orden ni concierto. Sin embargo, como nos decía Vicente Cristóbal, para quitarse las reticencias contra un autor, lo mejor es leerlo. Y a ello me he puesto en este mes en que los días se achican y en casa se está tan ricamente. Francisco García Jurado hace para Alianza una selección muy cuidada y una introducción fantástica. En ella, con toda justicia, lo pone como precursor de los ensayistas que en el mundo han sido, desde Monsieur de Montaigne. También García Jurado nos dice que Gelio fue precursor en nombrar su libro no por el contenido, sino las circunstancias de la escritura. Sus Noches áticas no están revelando un contenido, sino la manera o incluso el ambiente en que fueron escritas. Así García Jurado nos pone el ejemplo de Escrito de noche, esas memorias de sintaxis abrupta del ladre Federico Sopeña, el gran amante de Mahler cuando el conservatorio de Madrid olía a berzas. Y, al final, tras leer esta antología, tengo la satisfacción de que Gelio me ha contado muchas historias que conocía como la de Androcles y el león;  la de los “Cazafantasmas” de Plinio el Joven que recoge Fernando Lillo, el vigués de Roma, o la  de la expulsión de las prostitutas y los filósofos de Roma en dos épocas distintas, ¡Qué gran lectura había postergado por los estúpidos prejuicios!

Os juro que ya había terminado este blog cuando buscando imágenes para ilustrarlo me llevo la sorpresa de que en Argentina hay un repelente para mosquitos que se llama Aulo Gelio. Ha sido tal el impacto que he sufrido que no he tenido más remedio que ponerlo como foto de la entrada. ¿Acaso los argentinos consideran a Gelio tan pesado que espanta a los mosquitos? Ya hemos visto que no es así y el que ahora dé nombre a una pócima para repeler insectos me parece un insulto a su persona. ¡Che, qué boludos!


VOLVER A LA PERLA DE CÁDIZ



Aunque hablé de ella en una entrada de hace más de tres años, tengo la necesidad imperiosa de volver a la Perla, a la gran Perla de Cádiz porque, cada cierto tiempo, tengo que regresar a su cante como aquel peregrino que salió de su tierra y, al ponerse el sol en las aguas alunadas de la alberca, la añora. La Perla cantaba mucho y bien y, a la guitarra, la acompañaba en este disco que tanto sobo y manoseo, Manuel Morao, el guitarrista de los alzapúa, - es decir, de tocar pasajes con los pulgares- , y de ese embrujo gitano que tenía su fastuosa guitarra. Oír a la Perla es volver una tarde de otoño a Puerta Tierra y desde allí, a paso lento, llegarse hasta el barrio la Viña para cantar por alegrías mientras el sol se pone en la cúpula de la catedral y deja bañada de oro la playa de la Victoria, una de las playas más hermosas del mundo. Oír a la Perla es subirse a una terraza, a un mirador de Cádiz,  para ver venir los barcos de América; escuchar a la perla es  escuchar una guitarra en una madrugada desvelada de celos; escuchar a la perla es oír un caballo que entra a galope corto por una calle empedrada mientras una reja se apaga de pronto. Hijos, si un día alguien os pregunta de qué conocéis a la Perla de Cádiz, decidle que vuestro padre, - que siempre vivió queriendo volver a aquella ciudad que conoció en su adolescencia-, un día de noviembre en Castilla, mientras ibais en el coche, os ponía un disco de esa mujer que de puro arte no cabía en su Cádiz. Con eso me basta.

BERNARDINO DE RIBERA, EL MAESTRO DE TOMÁS Y SEBASTIÁN




Un joven de Xátiva, Valencia, era alumno de su padre, Pedro de Ribera,  en esa ciudad valenciana. El joven aprovechó los estudios que hizo con su padre y con Jaime López y ya desde muy joven destacó como músico. La familia se fue para Orihuela, la Oleza de mi Gabriel Miró, y allí siguió creciendo el joven Bernardino.

         Sin embargo, esto es más o menos accesorio para nuestra historia porque lo realmente importante es que el muchacho, en 1559, año de la muerte de Gerónimo de Espinar, llega a Ávila con treinta y nueve años, para hacerse cargo de la capilla de la catedral de Ávila y en ese cargo estuvo hasta 1570, año en que lo sustituye Andrés Torrentes y Bernardino se marcha para Murcia en donde tenemos testimonios de que era maestro de capilla en 1572.

         Pero, me diréis, que qué importancia tiene toda esta historia para contar en esta mañana de finales de noviembre. Os explico.

         Resulta que a las clases de Bernardino de Ribera acudían  dos jovencitos que respondían a los nombres de Tomás y Sebastián; y que, andando el tiempo aquellos zangolotinos  acabarían siendo dos grandes músicos abulenses: Tomás Luis de Victoria y Sebastián de Vivanco. Es decir, que con este maestro setabense aprendieron estos maestros de la polifonía española sus primeros bemoles y sus primeras notas. Bernardino había bebido de Francisco Guerrero y de Nicolás Gombert, el gran maestro flamenco.

         Si podéis,  escuchad su música porque no os defraudará.

jueves, 22 de noviembre de 2018

LAS HERMOSAS PALABRAS DE PLATÓN


Ἀλλὰ καὶ ὑμᾶς χρή, ὦ ἄνδρες δικασταί, εὐέλπιδας εἶναι πρὸς τὸν θάνατον, καὶ ἕν τι τοῦτο διανοεῖσθαι ἀληθές, ὅτι οὐκ ἔστιν ἀνδρὶ ἀγαθῷ κακὸν οὐδὲν οὔτε ζῶντι οὔτε τελευτήσαντι, οὐδὲ ἀμελεῖται ὑπὸ θεῶν τὰ τούτου πράγματα.

         Estas bellísimas palabras son de Platón en su Apología de Sócrates y son, sin duda, de las más hermosa palabras de toda la historia de la filosofía. Durante muchos años, las llevé en mi cartera y, con el paso del tiempo, las llevo escritas en el corazón. Dice así en mi modesta traducción:

         Pero también es necesario que vosotros, hombres justos, tengáis esperanza frente a la muerte y que penséis que sólo una cosa es verdadera, que no existe mal alguno para el hombre bueno ni en la vida ni en la muerte y que los dioses no se despreocupan de las acciones de los hombres.

         Grabad estas palabras en lo más profundo de vuestro ser porque os ayudarán a vivir en los momentos de niebla.


ANTONIO DE TRUEBA Y ROSALÍA DE CASTRO



En el prólogo de Cantares Gallegos, que yo de pequeño casi me sabía de memoria, Rosalía de Castro nos dice a sus devotos lectores que la fuente, el modelo más bien, fueron los Cantares de Antonio Trueba, el escritor vizcaíno que, si no mal recuerdo, fue cronista de la Villa de Bilbao. Pero Rosalía consiguió un libro único que supuso todo un rexurdimento y que es el gran libro de la literatura gallega. Poco más os puedo decir de quien tanto se ha hablado, pero miña nai, miña santiña, que tantas veces ha venido en mi auxilio y de la que ya hemos escrito algunas entradas, merecía otro comentario en este humilde blog.

lunes, 5 de noviembre de 2018

SEBASTIÁN DE VIVANCO


En aquellas noches de frío abulense, mi aventura noctámbula terminaba en la librería de mi amigo Senén Pérez, el librero de Ávila, y, al salir, me fijaba en el monumento que dominaba la plaza, -antes de que la dominara el edificio de Moneo-, desde el centro,  con la imagen de Santa Teresa y con los nombres de abulenses ilustres. Allí estaban Sancho Dávila, el rayo de la guerra, y buen músico que tuvo la desgracia de nacer tres años después de Tomás Luis de Victoria. Cuando se vive tan cerca de  una luminaria tan grande, su luz impide que se nos haga justicia y Sebastián de Vivanco, nacido en Ávila en 1551, no ha llegado a tener, de manera injusta, la fama que si que ha alcanzado el ya mencionado Tomás Luis  de Victoria. Mucho viajó Sebastián: primero a Cataluña (antes de que estuviera Quim Torra,  que lo hubiera echado por castellano y por haber venido en un tren franquista para colonizar Cataluña). Anduvo luego Sebastián por Sevilla y, estando en la capital hispalense, lo tentaron sus paisanos con ser maestro de capilla a lo que Vivanco aceptó. Pero los sevillanos, más poderosos económicamente, hicieron una contraoferta (¡Mira, como los de Vodafone!) que incluía el salario de maestro de capilla más unas cuantas prebendas y beneficios que igualaban su sueldo con el de un canónigo. Sebastián firmó por Sevilla a principios de 1588 para vivir como un canónigo, pero, el 17 de marzo, pidió al capítulo de Sevilla que le pagara el viaje de regreso a Ávila. No sabemos lo que le movió para regresar a su ciudad natal: ¿la luz de los atardeceres? ¿el saúco perfumado de la muralla?¿las silentes pisadas en la piedra de los palacios?; sabemos (pero poco) que vivió catorce años en Ávila y que en ella estaba en 1595 cuando se trasladaron los restos de San Segundo, patrón de Ávila, con esas procesiones que duraron diez días y que tan bien nos cuenta Antonio Cianca.

         Siete años después, en 1602, Vivanco sale de nuevo de Ávila y va para Salamanca (“la blanca, ¿quién te mantiene? Los carboneritos de Ávila que van y vienen.) Pero Sebastián ya no volvió más a su Ávila, al menos como músico. La cátedra de música de Bernardo Clavijo de Castilla fue declarada vacante y Vivanco la ocupó por oposición. En Salamanca moriría un 25 de octubre de 1622, once años después que su paisano Tomás Luis de Victoria.

         Como soy muy atrevido, le he escrito este poema para cerrar esta entradilla de blog.

 


 

 
SEBASTIÁN DE VIVANCO

 

 

    En la noche de oscuros faroles helados,
arañando la piedra y la sombra,
me llegaba tu voz de perfecta escritura
reproduciendo el rumor del Adaja
junto al viejo molino enamorado del río.
Aún hoy me amenazan los años pasados
con noches que ansiaban el alba;
con camas heladas dejando en mi cuerpo
el frío sudario del miedo y la angustia.
Ante tanto dolor sin medida,
me llegaba tu música de acordes perfectos
y un sol de esperanza modulaba en tu Gloria
mientras oscuros fantasmas se retiraban
a palacios solitarios de alegrías dolientes.

 

EL TUPÉ DE CANETTI


Es curioso, pero la moda, esa tirana, está poniendo  otra vez en el candelero el tupé., ese peinado que consiste en una ola de pelo que avanza sobre la frente del feliz poseedor de tan hermoso adorno. No conozco la historia del tupé, pero creo que comenzó en los años cincuenta con los del rockabilly y derivados. En España, allá por los cuarenta, se puso de moda un tupé muy levantado en hombres y mujeres que se llamaba “Arriba España” en consonancia con el régimen de Franco. Sin embargo, de los muchos tupés que conozco, sin mencionar el de un alumno mío de Tudela de Duero, me quedaría con tres: el de Karl Böhm, moderado y casi mínimo; el de Karajan, coronando esa mirada que siempre me pareció de pocos amigos,  y el exuberante y salvaje de Canetti. Porque no creo que haya habido, ni haya, ni habrá un tupé más impresionante que el del escritor sefardita del que tanto llevo hablado en este año 2018. ¡Qué ola maravillosa de pelo invade la frente del búlgaro! Parece que sus ideas literarias hacen surfing  sobre ese pelo blanco que parece estar coronado por la espuma de un mar por el que navegan extraños personajes con maletas de libros. Os invito a que leáis a Canetti, pero antes de su lectura, os recomiendo que le dediquéis un rato largo a contemplar su tupé. Seguro que entenderéis mejor sus obras.

miércoles, 31 de octubre de 2018

EL CONCIERTO DE VIOLÍN DE ALBAN BERG Y SU SENTIDO NUMEROLÓGICO




Últimamente me ha dado por las ciencias ocultas así que no  me pierdo a Íker Jiménez y su Cuarto Milenio. Esto ya me viene de lejos, de cuando veía en el UHF al doctor Jiménez del Oso que llegó a convencerme tanto de la existencia de los OVNIS que salía al campo con una libreta para anotar los avistamientos. También me leí El triángulo de las Bermudas y me acongojaba pensando en que mi tía Gloria, camino de Venezuela, pasaba dos veces por tan singular lugar del que hace muchos años que nada se dice. Todo esto viene porque me ha dado ahora por buscar el significado numerológico del Concierto para violín de Alban Berg. Parece ser que hay en esta partitura tres números mágicos:

  • El 23, que fue su número fatídico. Y la verdad lo era porque un día 23 de diciembre dijo: “Hoy será un día decisivo”. Y lo fue pues moría a poco de la medianoche cuando ya era día 24.
  • El 10. Simbolizaba a Na Hannah Fuchs-Robettin, mujer con la que tuvo una aventura secreta los diez últimos años de su vida.
  • El 28 del que carecemos de de explicación, pero al que temía mucho el bueno de don Alban.

Y es que la vida de Berg estuvo dominada por tres mujeres:

  • La primera fue María Scheuchi (Mizzi) con la que tuvo una hija que nació en 1902 y a la que Berg nunca reconoció. Como no pudo ser padre con la hija de Mizzi, lo quiso ser con la hija de Alma Mahler y Walter Gropius, Manón Gropius, a la que quiso como una hija y a la que dedicó, cuando la joven falleció, el Concierto para violín que ahora nos ocupa. Este concierto sirvió de Réquiem para la joven Manón y de Réquiem para el propio Berg que murió en la medianoche del día 24. Su concierto se estrenaría en el Palau de la Música de Barcelona, un 19 de abril de 1936.
  • La segunda su santa esposa
  • Y la tercera la ya mencionada Na Hannah Fuchs-Robettin.
                                                                                   
    Os seguiría contando más cosas del concierto, pero acaba de empezar Cuarto Milenio y no quisiera perdérmelo por nada del mundo. Cosas de la edad madura.

CRISTO Y SÓCRATES



Insistía mucho el gran Papa emérito, Benedicto XVI, en que el cristianismo no vino para suprimir la filosofía griega, sino para culminarla. Es decir, que Sócrates, el Sancte Socrates, ora pro nobis que decía Erasmo de Rotterdam, era un antecedente de Cristo. Al leer el espléndido libro del maestro Antonio Tovar, Vida de Sócrates, encuentro un pasaje que viene a dar la razón a Ratzinger:

         “El sumo bien platónico no es sino la coronación de este anhelo socrático, que no logró una fórmula tan precisa en el maestro, pero que es la escala por donde se levanta al monoteísmo y  la idea de una providencia. La causa final es el bien y domina en todos los campos, en la estética, como en la moral y en la física”

         Es por tanto que esa idea paulina de  diligentibus Deum omnia cooperantur in bonum que abreviada, omnia in bonum, todo para bien, es la base de la fe en la providencia divina ya estaba en el  Fedón platónico.

         Y es que, pese a lo que nos quieren hacer creer, un poco de filosofía nos aleja de Dios, pero, entrando a fondo en ella, nos acercamos. Gracias, Pascal, por prestarme la cita.

EL SENDERO EN EL BOSQUE O HACER LITERATURA CON BUENOS SENTIMIENTOS



¿Se puede hacer una novela con un tipo raro, un médico más raro todavía, un balneario y una chica rústica que se enamora del tipo raro?¿Se puede hacer una novela con dos senderos, uno que va  hacia la casa de la chica y otro que va para el balneario?¿Se puede hacer una novela con balnearios en los que la gente iba a tomar las aguas sin necesidad de llamarse Thomas Mann? Pues sí, se puede. Como se puede escribir una novela sin tener que recurrir - ¡aprende, Almudena Grandes, santa esposa del poeta de la poesía de la experiencia!-, a la puta Guerra Civil. Adalbert Stifter lo hizo y escribió El sendero en el bosque.

martes, 30 de octubre de 2018

VIAJANDO CON CANETTI






No sabía cómo decíroslo, pero resulta que me ido de viaje a Marrakesh con Elías Canetti y él, con ese gran oído que tiene y con esa exquisita sensibilidad me ha ido llevando por las callejas de la ciudad y con él he visitado a una familia judía, he visto adivinos, curanderos y camellos a la puesta del sol muriendo junto a las murallas. Sólo se puede viajar si se tiene esta sensibilidad; otros tipos de viaje, ahora que se viaja en masa o en rebaño,  no sirven para nada porque lo de que “viajando se aprende” es una vil mentira pues, como decía, Jardiel Poncela, “si viajando se aprendiera, los revisores de la RENFE serían catedráticos”.  Además, Canetti me iba narrando esos caracteres que conforman uno de sus mejores libros, El Testigo Oidor, una maravilla que me recuerda a mi muy querido, citado y admirado don Álvaro Cunqueiro. No creo en los viajes como fuente de aprendizaje, pero este viaje que he hecho con don Elías qué queréis que os diga… Entre poetas nos entendemos.

sábado, 27 de octubre de 2018

LA MONJA BILOCADA DE FRANCO


Ahora que Franco, a los cuarenta años de su muerte, vuelve a estar en los telediarios, he pensado que era el kairós (o sea, el momento oportuno) tras tratar de Mersida, su bruja particular;  de Corinto Haza, su adivino,  y del complejo de Edipo del dictador, de tratar de Ramona Llimargas Soler que nació en Vich un 24 de marzo de 1892.  De su biógrafo oficial, el  Padre Pedro Fernández Rodríguez, escojo algunos pasajes de su vida:

La gente la trataba de tonta, pues desconocían su intensa vida interior. Eran frecuentes sus éxtasis después de comulgar y se comentaba que se dormía con los ojos abiertos. Para evitar habladurías, su confesor le ordenó que se fuera a casa a hacer la acción de gracias. Ramona salía atormentada los días festivos de Misa, al comprobar la cantidad de personas que comulgaban en pecado mortal, ya que el Señor le había otorgado el Don de penetrar las conciencias.”

         Sigue el padre Fernández:

“La noche del  21 de julio de 1936, los milicianos rojos incendiaron la Catedral de Vich y los Conventos de la Merced y de los Remedios, después de saquearlos. En Agosto, es detenida por haber escondido en su casa al Obispo de Vich. Cuatro milicianos la amenazan con la muerte si no les dice dónde está el obispo en ese momento. Incluso la ofrecieron hasta dinero para que hablara. Su respuesta fue firme, con la fortaleza de una mártir: -“No vendo mi alma por cuatro dineros y no sé dónde está, pero si lo supiera tampoco os lo diría…La llevaron, de noche, al despoblado para torturarla y asesinarla, pero el jefe de las brigadas antifascistas, verdaderos asesinos de inocentes, Francisco Freixenet, reconoció que Ramona había curado hacía tiempo a su hijo de asfixia y no permitió que los milicianos la hicieran nada. Los últimos meses de guerra los pasó refugiada en la Masía de El Pujol de Calldetenas, en la plana de Vich, propiedad de los padres de Mercedes Alsina, que sería luego secretaria de la madre Ramona en la obra de Jesús Paciente. Ramona cuidó a los cinco hijos de la familia, enfermos de tifus, y curaron milagrosamente gracias a sus oraciones y desvelos.”

         Sin embargo, todavía no hemos llegado a lo más llamativo: los encuentros con Franco. Así nos lo cuenta de nuevo su biógrafo:

Igualmente tuvo frecuentes intervenciones directas con Francisco Franco. La primera vez que se apareció al Caudillo, éste muy sorprendido, se santiguó al verla y le pidió que rezara un Avemaría. Ramona le respondió: “Tres rezaré, si así lo quiere…” Una vez asegurado que la aparición venía de parte de Dios, la escuchó  con sencillez y con los brazos cruzados. Ramona le hablaba en catalán, por lo que Franco le pidió que, por favor, le hablase en castellano para mejor comprenderla, y ella respondió que no podía pues lo ignoraba. Hablándose despacio ambos se entendían a la perfección.”

         El “igualmente” viene porque sor Ramona se aparecía también a los jefes republicanos, pero éstos, no la hacían caso. Pero sigamos con estas curiosas apariciones al Caudillo:

         Una vez tardó cuarenta días en visitar a Franco, y el Caudillo estaba nervioso y preocupado. Cuando volvió Ramona a verle, le preguntó si no había venido por no estar él en Gracia de Dios. La vida cristiana de Franco es un hecho constatado. Le gustaba leer la Sagrada Escritura, rezaba cada día el Rosario en familia y asistía diariamente a Misa. Comulgaba frecuentemente y confesaba siempre antes. El Padre Leandro Gallego, conversando con la esposa de Franco, le dijo: “No comprendo una piedad tan profunda en un hombre y menos en un militar, si no es que hubo algo muy maravilloso y sobrenatural en aquellos años de guerra.” A lo que Carmen Polo le contestó: “Sí, Padre, fueron tantas que ya casi sobra la fe.”

         La extrañeza del padre Leandro Gallego también la han tenido varios historiadores y todos coinciden en que algo le debió de pasar a Franco durante la Guerra porque, en África y en Zaragoza, se le desconocía esa intensísima vida de piedad. Recordemos que, durante su estancia en Zaragoza como director de la Academia, introdujo el uso del preservativo entre los cadetes. ¿Fueron estos encuentros con sor Ramona lo que le produjeron el cambio y despertaron en él ese deseo de vida de piedad? No lo podemos saber, pero sí que podemos seguir leyendo al biógrafo de la monja:

         “Ramona aconsejaba al Caudillo. Lo animaba a que rezase el Rosario asiduamente y a que fuera al frente de batalla sin miedo, pues no le pasaría nada.”

            “Los consejos de inteligencia sobrenatural de Ramona, “La Catalana”, fueron determinantes en multitud de ocasiones, por ejemplo, para el cambio de estrategia al final de la batalla del Ebro. En la inauguración del monumento a dicha efeméride, dijo Franco: “No necesito argumentos para creer en Dios, porque he visto su protección muchas veces durante la Cruzada”.

         Llama la atención cómo en la historia de España ha sido frecuente la aparición de monjas que aconsejaban a los gobernantes y así podemos recordar a sor Patrocinio, la monja de las llagas. Sor Ramona tenía el don de la bilocación, regalo que Dios hace a sus elegidos, y eso le permitía estar en el convento de Barcelona y, al mismo tiempo, hablar con Franco.

         Su muerte tuvo lugar en un auténtico olor a santidad tal y como nos cuenta de nuevo el padre Fernández Rodríguez:

“La Madre Ramona pidió al Señor que la traspasase un cáncer que padecía una madre de familia a la que cuidaba. Aceptó el Señor y Ramona no quiso nunca ni calmantes ni anestesia. Murió el 8 de octubre de 1942, sin haber visto aprobada su Obra por la Iglesia como Instituto Religioso. Su fama de santidad se extendió enseguida.”

         Se me ocurre, con todo el respeto por sor Ramona, que podría hacerle alguna visita a Carles Puigdemont para ver si le logra poner en razón a tamaño irredento y dejarse de tantas payasadas; de paso, también se podía aparecer en el Parlamento catalán y en el Ayuntamiento de Barcelona para ver si, con el susto de ver aparecerse a una monja, se les quitaba esa obsesión por el procés que, aparte de ser totalmente anticonstitucional, es muy cargante.  Lo creo difícil, pero no hay que perder la esperanza. Desde luego, os aseguro que, si lo consiguiera, era para canonizarla el domingo que viene. ¿O no?

 

 

 



miércoles, 24 de octubre de 2018

BODAS REALES DE GALDÓS



Sigo con mi lectura apasionada de Galdós y sus Episodios Nacionales. En este mes, además de Gerona – de la que  ya os he hablado-, le toca el turno a Bodas reales, un episodio que, si todos los que llevo leídos hasta este momento me han gustado, éste me ha llevado hasta el paraíso literario. La familia Carrasco, unos manchegos que han venido hasta la capital del reino de las Españas ( ahora,  nación de naciones) para intentar medrar y poder casar a las hijas, están magistralmente descritos por el escritor canario y, entre medias, todos los líos de pretendientes para la reina niña, la que pasaba de jugar con sus muñecas a firmar la disolución de las Cortes. Los Episodios Nacionales deberían ser lectura obligada en los colegios e institutos de España, pero ¡qué estoy diciendo, mein Gott”! ¡ Si aquí ya no se lee ni la portada del Pronto!

CORRUPCIÓN EN ATENAS O A NADIE LE AMARGA UN DULCE




Este caso de corrupción no es actual, sino del siglo V a. de C. Os lo cuento. Resulta que, tras un pacto de cinco años, los espartanos se dirigieron hacia el Ática con la ideas, como era habitual en ellos,  de conquistar Atenas. Al mando del ejército espartano iba Plistoanacte, uno de los diarcas que gobernaban la capital de Laconia. En Atenas estaba Pericles que era un experto en negociaciones, pero que en este caso, compró la retirada del espartano. Y es que a los espartanos les gustaba el caldo negro y llevaban una vida que más se parecía a un cuartel que a una ciudad, pero, a la hora de poner el cazo, se ve que en todas las épocas han cocido habas. En fin, para no cansaros, Plistoanacte cogió el dinero y se retiró  a Esparta con sus tropas en donde los éforos, los magistrados que controlaban la diarquía o sistema de dos reyes, lo expulsaron de la ciudad y lo enviaron a la Arcadia en donde pasó el resto de su vida entre pastores y ninfas. No sabemos – eso no lo cuenta Tucídides-, si se llevó la pasta o la tuvo que entregar a los éforos. Sea como fuere, el aguerrido espartano disfrutó de su exilio en esa región en donde todo era pastoril y bucólico. No regresó a Esparta, pero que le quiten lo bailado.